Aquí te explicamos cómo podés cambiar tu foto de perfil en WhatsApp, ya sea que usés Android, iOS o la compu con WhatsApp Web. La imagen de perfil es, básicamente, tu carta de presentación ante los demás usuarios de la aplicación; es la cara que miran cada vez que te escriben. Por eso mismo, dependiendo de lo que querás transmitir, podés ir cambiándola de vez en cuando.
Recordá que siempre tenés la opción de ocultar tu foto de perfil si no querés que cualquier persona que no sea tu contacto la vea, así que sentite libre de usar la que más te guste. Vas a poder usar las fotos que ya tenés guardadas en tu dispositivo o tomar una nueva en el momento usando la cámara de tu cel o la webcam de la computadora.
Cambiando la foto en Android
En la versión de WhatsApp para Android, lo primero que tenés que hacer es entrar a la pantalla principal donde te aparecen los chats. Allí, presioná el botón de tres puntos que vas a ver arriba a la derecha, y en el menú que te va a salir, buscá la opción “Ajustes” que aparece de último.
Una vez entrés a los ajustes, vas a ver un menú con un montón de secciones. Pero ninguna de esas nos interesa ahorita. Lo que tenés que hacer es presionar arriba del todo, donde sale tu imagen de perfil actual y tu nombre. Eso te va a llevar directo a la sección de tu perfil.
Cuando ya estés en las opciones de tu perfil, podés cambiar todo lo relacionado con él. Aquí, dale al botón de la camarita que aparece a la par de tu perfil actual para empezar el volado de elegir una nueva imagen.
En la parte de abajo de la pantalla se va a abrir un menú chiquito donde tenés tres opciones para manejar tu foto. Podés, por un lado, simplemente eliminar la foto. También podés añadir una nueva presionando en “Galería” para buscarla entre las fotos que ya tenés en el cel, o presionar en “Cámara” para abrir la cámara y tomarte la foto ya mismo.
Ya sea que tomés una foto en el momento o que elijás una de tu galería, el último paso va a ser recortar la fotografía. Esto es para poder enmarcarla bien como foto de perfil. Para eso te va a salir una rejilla cuadrada. Cuando ya la tengás como querés, presioná el botón “OK” de abajo para confirmar que ese es el recorte que querés usar.
El volado en iOS
En la versión para iOS de WhatsApp, el proceso es bastante parecido. Primero, entrá a la pantalla principal donde están tus chats. Allí, presioná la opción de “Configuración”, que es el icono de una tuerquita que sale en la fila de opciones de abajo.
Una vez adentro de los ajustes, te saldrá el menú de secciones. Igual que en Android, lo que tenés que hacer es presionar arriba del todo, donde aparece tu foto de perfil y tu nombre. Eso te lleva a tu perfil.
Ya en las opciones de tu perfil, presioná directamente sobre tu imagen de perfil que vas a ver en la parte de arriba de la pantalla. Irás a una pantalla nueva donde vas a ver tu foto en grande. En ella, lo único que tenés que hacer es presionar la opción de “Editar” que verás en la esquina superior derecha.
Abajo se va a abrir el menú con las tres opciones: podés “Eliminar foto”, podés “Seleccionar foto” para buscar una en tu carrete, o podés “Tomar foto” para usar la cámara.
Tanto si la tomás en el momento como si la escogés de tu galería, el último paso es recortarla. En iOS, el selector que te aparece es circular. Cuando ya lo tengás a tu gusto, presioná el botón “Seleccionar” de abajo para confirmar el recorte.
XChat: ¿La nueva competencia de Musk para WhatsApp?
Pero mientras millones de usuarios se preocupan por su foto de perfil en WhatsApp, el servicio de mensajería que sigue dominando, Elon Musk ya está moviendo sus fichas para competir. El tema es el lanzamiento de XChat en la plataforma X, lo que antes conocíamos como Twitter. El mero mero de la plataforma ya ha bautizado su nuevo servicio como la “alternativa a WhatsApp”.
Personalmente, no me inclino mucho a participar. No le veo la gracia a ser parte de otro experimento de Musk, quien a menudo promete cambios revolucionarios que, bueno, casi siempre terminan como suelen terminar.
Lo que se sabe: ¿Una “app para todo”?
Musk está promoviendo XChat como parte de su plan más grande de convertir X en una “aplicación para todo”, o sea, una versión occidental del WeChat de China. Y es aquí donde la cosa se pone peluda. Aunque consolidar un montón de servicios en una sola plataforma puede sonar conveniente, también puede traer riesgos bien grandes.
No tengo planes de pasarme a XChat. Las razones por las que ya había limitado mi propio uso de la plataforma X no han desaparecido; de hecho, se han vuelto más evidentes.
El problema no son solo las fallas técnicas del nuevo mensajero, que existen y son significativas. La preocupación va más al fondo: es un asunto de confianza. Confianza en la persona que controla la plataforma. En los últimos meses, Musk ha tomado un montón de acciones que han minado esa confianza, desde decisiones erráticas y una moderación manual hasta declaraciones políticas raras y un claro desinterés por la seguridad del usuario. Alguien que cambia las reglas del juego según su estado de ánimo no es la persona a la que yo me sentiría cómodo confiándole mis conversaciones privadas.
XChat: Una seguridad que no da seguridad
Empecemos por el lado técnico de XChat, que es el área que debería preocupar a cualquiera que le importe mínimamente su privacidad. Musk dice a los cuatro vientos que el sistema se basa en un cifrado “estilo Bitcoin” y que está escrito en Rust. Suena bien impresionante, casi revolucionario. El problema es que, como de costumbre, sus declaraciones llamativas tienden a esconder lo que de verdad importa: las vulnerabilidades de las que la compañía prefiere no hablar.
Para empezar, las llaves privadas las controla la plataforma, no el usuario. En su forma actual, XChat no puede considerarse un mensajero seguro, y esto no es una exageración. El meollo del asunto está en una decisión de arquitectura fundamental.
Las llaves privadas de los usuarios están guardadas en los servidores de X, en lugar de estar en los dispositivos de la gente, como sí lo hace Signal. Técnicamente, las llaves están protegidas por un PIN de cuatro dígitos, pero siguen estando totalmente bajo el control de la compañía de Musk. Esto significa que si X decide mañana “inspeccionar”, “mejorar la seguridad”, “optimizar” o simplemente cumplir con la “petición de un socio”, ya tienen acceso a las llaves, y por lo tanto, a los mensajes mismos.
Pero la cosa no para ahí. La misma documentación de X dice clarito que XChat no protege contra ataques de “man-in-the-middle” (MITM). Para que se entienda: un ataque MITM es una de las formas más fáciles de interceptar mensajes cifrados, haciéndose pasar por uno de los participantes en la conversación. Es un problema que Signal resolvió hace años, pero que X ni siquiera está intentando abordar. Signal ofrece revisiones de seguridad, verificación por códigos QR y comparación de llaves; XChat no ofrece nada de eso.
Y hay otro volado que debería hacer que cualquier usuario cuidadoso se eche para atrás: la falta de “Perfect Forward Secrecy” (PFS). Para dar contexto: en Signal, el PFS asegura que si alguien logra obtener una llave privada, a lo mucho podrá leer un mensaje reciente, nada más. XChat tampoco tiene esta protección.
Esto significa que si una llave queda expuesta en algún momento, un atacante podría tener acceso a todo el historial de mensajes. Imagínese usar un mensajero por años y que de repente todo quede accesible.
Y el remate: la implementación de XChat es totalmente cerrada. El código fuente no es público. Expertos independientes no pueden revisarlo. No hay auditoría, ni transparencia, ni supervisión externa. Signal, en cambio, publica su código y se somete a auditorías regulares. XChat, por otro lado, le pide a los usuarios que confíen ciegamente en la palabra de Musk, una apuesta arriesgada, viendo su historial.


